20Ago  

En esta época, hay factores tanto psicológicos como ambientales que hacen que las personas coman más. Uno de ellos es que oscurece más temprano y hace frío, por lo que hay una mayor tendencia a la depresión en las personas, quienes generalmente recurren a la comida para subir su estado de ánimo y calmar su ansiedad. Y claro, el tema de la preocupación por el físico en esta época pasa a segundo plano porque no se muestra piel y la ropa abrigada ayuda a esconder los kilos de más.
Aquí te vamos a dejar 10 consejos para no engordar en invierno:
1. Te recomendamos consumir los alimentos de estación, ya que estos aportan los nutrientes indispensables para atravesar los meses más fríos. Las verduras y frutas de los meses de invierno como naranja, toronja, mandarina o brócoli, son fuente de vitamina C, clave en el mantenimiento del sistema inmune, que nos protege de las enfermedades más frecuentes en esta época como la gripe o resfríos, además de vitaminas y minerales como las del complejo A, B y potasio. Las verduras congeladas son una excelente opción.
2. Debes consumir carnes, huevo y legumbres, estos alimentos nos aportan muchas proteína, además que tardan más en digerirse y permanecen más tiempo en el estómago, esto nos mantienen cálidos, con sensación de saciedad y energía.
3. No elimines los hidratos de carbono. La disminución de la serotonina, neurotransmisor a nivel cerebral que mantiene el buen humor, puede hacernos comer de más. Para que esto no ocurra, incorpora hidratos de carbono como las legumbres, cereales y panes integrales, verduras y frutas enteras, ya que mantienen nuestro nivel de energía durante más tiempo. 
4. Incorpora frutas todos los días, sobre todo los cítricos por la vitamina C. Se pueden manzanas y peras, o consumirlas en compotas.
5. Mucha atención con las bebidas. Algunas como el chocolate caliente o el capuchino son ricos en calorías; en su lugar consume infusiones de hierbas o té verde.
6. Comer entre comidas. Los cereales con yogurth, típicos del desayuno o en barras, son una buena opción cuando se quiere matar el hambre en esos vacíos laborales. Ten sobre la mesa esos productos y no te levantes a buscar golosinas al kiosco.
7. Controla el tamaño de las porciones. ¡Cuidado! En invierno estamos menos activos y, por lo tanto, la cantidad de calorías consumidas debe ser acorde con nuestro gasto de las mismas. Comienza siempre las comidas con una sopa, lo que brinda una sensación de saciedad y nos previene de consumir más cantidad de los platos principales, más calóricos.
8. Mantente hidratado. Un cuerpo deshidratado no puede mantener el calor y es más propenso a las fluctuaciones de temperatura. En invierno nos cuesta más tomar agua, pero podemos incorporar líquidos a través de infusiones, sopas, verduras y frutas. Cuando son consumidas en exceso, las bebidas con cafeína como el café y las bebidas cola, producen deshidratación.
9. No deje pasar más de cuatro horas entre cada comida. Lo aconsejable es ingerir una colación hipocalórica, para evitar que después comamos en forma compulsiva. Por ejemplo, a media mañana un café con leche descremada es ideal, porque se trata de una bebida caliente, proteica y con pocas calorías.
10. Actividad física: Si por las bajas temperaturas abandonas tu rutina aeróbica, puedes aumentar de peso por haber reducido tu gasto calórico. te recomendamos que solamente caminando 30 minutos diarios tu cuerpo libera endorfinas, mejora tu humor y estimula tu gasto metabólico.
Fuente: http://www.wapa.pe/

 14Ago  

MOVERSE ES LA CLAVE

 Sin voto

                  

Evitar el sedentarismo es fundamental para preservar la salud

Una conducta imprescindible para mantenernos sanos consiste en ejercitar el cuerpo. La vida es movimiento y el sedentarismo, que es cada vez más habitual, no sólo paraliza los músculos sino también la energía que nos recorre y nos define como seres integrales. Alimentación adecuada y ejercitación constante son la mejor combinación para cuidar nuestro organismo y protegerlo de las enfermedades.

 

No a la quietud

Las consecuencias de una vida sedentaria son evidentes con el correr del tiempo y resienten el buen funcionamiento corporal desde varios aspectos. Perdemos masa muscular y flexibilidad, los músculos se vuelven flácidos, hay contracturas, dolores de espalda, pueden aparecer várices en las piernas y dificultades tales como problemas circulatorios, hipertensión, constipación y distensión de los músculos abdominales. Si no solemos realizar alguna actividad física, podemos arrancar de a poco, sin exigirle de más al cuerpo e ir incrementando la frecuencia hasta alcanzar un ritmo de dos o tres veces por semana.

 

Poco movimiento, kilos de más

La falta de entrenamiento en ocasiones puede derivar en sobrepeso. Lo ideal es que la diferencia entre calorías consumidas y gastadas tienda a ser menor. Es necesario disminuir la ingesta de grasas, azúcares y harinas y aumentar el consumo de vegetales, cereales, legumbres y frutas frescas y secas, que ayudan a regular el peso. No hay que olvidarse de las proteínas animales y vegetales, que son esenciales para el buen funcionamiento del organismo.

 

Huesos en riesgo

Cuando pasamos mucho tiempo sentados, los huesos se van debilitando progresivamente, lo que puede desencadenar la aparición de osteoporosis, otra razón para adherir a la buena costumbre del movimiento. Es recomendable hacer hincapié en el consumo de alimentos que contengan calcio, como las almendras, nueces, sésamo, girasol, dátiles, espinaca, acelga, brócoli, garbanzos, lentejas, lácteos y algas.

 

Sugerencias para pasar a la acción

Comenzar alguna práctica que nos motive. Una caminata diaria, al volver del trabajo, o al hacer las compras, es la mejor manera -fácil, económica y efectiva- para que el cuerpo se acostumbre a ejercitarse.

El movimiento concede bienestar. De acuerdo a nuestras preferencias, podemos hacer recorridos en bicicleta, correr, bailar, ir a un gimnasio, lo importante es ejercitarse y la manera más sencilla es arrancar con alguna actividad que nos guste y nos estimule a seguir adelante.
Sostener una alimentación equilibrada, que proporcione energía, que brinde los nutrientes necesarios, sin sobrecargar el funcionamiento del hígado.
Si pasamos demasiado tiempo estáticos, frente a la computadora o en actividades que no requieran del movimiento, conviene hacer una pausa cada tanto y mover los músculos del cuello, los hombros, sacudir las piernas y los brazos y de ser posible, caminar unos minutos para activar la circulación de la sangre.

 


Fuente: Revista Buena Salud.

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